No te miro con deseo. El deseo es un sentimiento efímero, volátil, una vez satisfecho, se esfuma y puede no volver... Los deseos no te hacen cometer locuras. No matarías por un deseo, ni darías algo importante de tu vida. Un deseo es equiparable a un capricho que ya tengamos, es reemplazable. No, no te miro con deseo...
Te miro con necesidad. La necesidad es eterna, irreemplazable, inestimable. Una necesidad no puede verse mitigada por la satisfacción de otra. Así como comer no quita el sueño, ni dormir evita la necesidad de oxígeno. Sí, mi vida, te miro como miraría al oxígeno si me asfixiara, como miraría la comida si muriera de hambre, como miraría los sueños si no pudiera dormir.
Te miro con necesidad, porque si me faltas, de nada sirve que duerma, coma, o siquiera respire.