lunes, 22 de marzo de 2010

Mi querida Julia...

Siempre es lo mismo, me paso el día pensando en cosas. Procuro mantener mi mente ocupada, ya que para mí es peligroso pararme a pensar. Desde que empecé el tratamiento para los cambios de humor, me requiere menos esfuerzo psicológico controlar mi estado anímico y mantenerlo en un nivel aceptable (lo cual significa que no haya constantemente alguien a mi lado preguntándome qué me pasa), aunque también tiene sus inconvenientes. Me encuentro emocionalmente estable, eso es cierto, pero en la melancolía. Antes, al menos, tenía la posibilidad de un cambio de humor a mejor, una alegría repentina venida de algún extraño lugar de mi mente. Ahora ni eso. Y por si fuera poco, el tratamiento es en forma de pastillas... No me agrada la idea, pero le seguiremos el juego al médico, por esta vez.

He comenzado a dormir más. Dos horas más de sueño. Sin embargo, esas dos horas de sueño parecen estar cumpliendo su función, me encuentro menos cansado, pero, como todo, también eso trae su inconveniente. Tengo más energía física y mental, lo cual me crea nerviosismo y agitabilidad, y de vez en cuando alguna pared sufre las consecuencias (o el pobre saco de boxeo, si estoy en mi casa). Dos horas más de sueño, una hora menos de hablar con ella. Sinceramente, qué sería de mí sin ella... Y que nadie se equivoque, no es más que una amiga con la que me gusta hablar. Me trae a la realidad y me impide dramatizar mis sentimientos, como había venido haciendo hasta hace unos meses. La quiero mucho, pero no necesito más que su amistad para sentirme bien (aunque soy perfectamente consciente de que sería capaz de enamorarme de ella si yo mismo no me lo prohibiera).

Y al final, todo sigue como siempre, exactamente igual que siempre. Todo a mi alrededor avanza, evoluciona, cambia, y sin embargo siento que mi vida no termina de empezar. Me siento estancado en mi propia estabilidad emocional. Quizás es que mi vida aun no ha comenzado, o quizás ha terminado y estoy ya muerto. Quizás por eso no me aterra la muerte, ni me preocupa. No se puede se puede sufrir cuando ya se ha muerto una vez. Por eso a veces siento que nada de esto tiene sentido.

En fin, ya pasará algo.

Someday, somewhere.

Alex

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